Diego Garay: El equilibrio entre la Terapia Intensiva y la libertad del Ballet
- Vadim Proshichev
- 7 feb
- 2 Min. de lectura

¿Puede la rigurosidad de la medicina estética y la adrenalina de la terapia intensiva pediátrica convivir con la delicadeza de un adagio? Para el Dr. Diego Garay, la respuesta no solo es un "sí", sino que es una necesidad vital.
A sus 39 años, Diego nos demuestra que el arte es el antídoto perfecto para el estrés de la vida hospitalaria y que nunca es tarde para reclamar un espacio que, por prejuicios sociales, le fue negado en la infancia.
De la bata al escenario
DanzaCDMX: Diego, tienes una carrera impresionante en la medicina. Cuéntanos, ¿cómo conviven el médico intensivista y el apasionado del ballet en tu día a día?
Diego Garay: Soy médico de profesión desde hace 13 años. Actualmente laboro en el área de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital Español y también me dedico a la Medicina Estética, una pasión que curiosamente retomé gracias a que la danza me hizo pensar nuevamente en la salud corporal como una forma de vida. En cuanto a la danza, mi pasión se ha centrado en el ballet clásico desde hace 5 años.

DanzaCDMX: Es curioso que menciones que la danza te llevó de vuelta a la medicina estética. Pero, ¿cómo fue tu primer acercamiento al baile? ¿Fue algo que siempre estuvo ahí?
Diego Garay: Mis padres siempre apoyaron mi acercamiento al arte: teatro, piano, museos... Pero cuando se trataba de danza, eso no estaba "bien visto" para un hombre. Fue hasta mis 34 años cuando, por mis propios medios, decidí buscar clases. Desde entonces, la danza se ha convertido en una disciplina que me cambió la vida; un estilo de vida de actividad y movimiento.
La danza como refugio mental

DanzaCDMX: Para alguien que trabaja en un entorno tan crítico como una terapia intensiva, ¿qué te da el baile que no encuentras en el hospital?
Diego Garay: Para mí es un método de liberación. Me he comprometido conmigo mismo a que el tiempo de clase sea un espacio sagrado para mi mente y mi cuerpo. Es una entrega total al momento donde no existe el celular ni las preocupaciones externas. Esa sensación de presencia absoluta, y el llevarla después al escenario, es un sentimiento que no cambio por nada.
DanzaCDMX: Lograr que el entorno médico respete tus horarios de ensayo debe ser un reto. ¿Cómo lograste integrar la danza en tu agenda semanal?
Diego Garay: Aprendí a respetar el tiempo requerido y determinar mi "día de danza". Poco a poco, mi entorno laboral se fue adaptando y hoy todos saben que ese día es intocable. Es el día que más espero para recargar energía. A veces llego con pocas ganas por el cansancio, pero al salir de clase soy otro: una persona llena de energía y con el cuerpo en equilibrio.

Un mensaje para los que observan desde lejos
DanzaCDMX: Como hombre que empezó a los 34 años y como profesional de la salud, ¿qué le dirías a quienes admiran la danza pero no se atreven a dar el primer paso?
Diego Garay: Que nunca es tarde para empezar y que no es necesario demostrarle nada a nadie. Lo más importante es que tú te sientas libre de experimentar con tu cuerpo y que siempre estés listo para sorprenderte de lo que eres capaz de lograr.


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